La movilidad es uno de los problemas neurálgicos de todas nuestras ciudades y por eso las motocicletas se han convertidos en los vehículos preferidos por los colombianos. El año anterior se matricularon cerca de 400 mil motos en todo el país. Bogotá y Medellín son las ciudades con mayor número de motocicletas nuevas registradas, con 14,7% y 11,1% respectivamente. En tercer lugar se encuentra Cali con el 9,8% de participación en el mercado, seguido por los departamentos del Cauca y Nariño con el 6,6% en conjunto y Montería con el 5,2%. En total, según cifras del RUNT, en Colombia existen cerca de siete millones de estos aparatos.

Con esas cifras, es fácil entender, la alta accidentalidad: Casi la mitad (el 48,7 por ciento) del total de fallecidos en el país en incidentes de tránsito son motociclistas y aportan el 55,6 por ciento de la cifra de lesionados por esa causa. Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el exceso de velocidad, el zigzagueo entre vehículos, el no mantener la distancia adecuada con los otros automotores y la impericia en la conducción son las principales causas de accidentalidad. El 53,8% de los motociclistas pertenecen a los estratos 1 y 2. Igualmente se sabe que el 91,9% de los motociclistas son empleados, trabajadores independientes o estudiantes.

Así las cosas, salta a la vista que si el grueso de la población colombiana se está moviendo en moto y estos son los que se encuentran involucrados en un alto porcentaje de los accidentes, hay una gran incidencia en la productividad de las empresas, ya que en la mayoría de los casos esto se traduce en incapacidades, ausentismo y en el peor de los casos en fallecimiento de los trabajadores. Como es un fenómeno que contrario a disminuir, seguirá creciendo, no sobra al interior de las organizaciones establecer campañas de educación y prevención para los empleados, motivar el tema de la seguridad, el respeto por las normas y el cuidado al conducir.