Seguro mató a confianza

Mauricio Flores Marín

Es decir, que además de haberse ahorrado varios dolores de cabeza, también se hubiese podido economizar varios millones de pesos. 

Así como la de Héctor, conozco muchas historias de colombianos que siguen viendo la contratación de una póliza de estas para asegurar su vida o la de su familia o sus propios bienes y enseres como algo complicado, difícil de entender o consideran que no es necesario porque creen que simplemente nunca les pasará nada.

Las cifras suministradas por Fasecolda confirman que la cultura de aseguramiento de nosotros los colombianos es realmente baja. Por ejemplo, solo 4,45% tomamos individualmente un seguro de vida y el 16% contamos con una póliza de Grupo Vida (excluyendo los seguros que cubren las obligaciones financieras).

Pero hay más, siempre hemos escuchado que aseguramos más los carros que la vida misma y eso está mal; sin embargo, las cifras de Fasecolda nos dicen que apenas cerca de  30% de los vehículos que circulan en el país cuentan con una póliza todo riesgo. 

Si nos comparamos con países de la región, somos uno de los de menor penetración de seguros, según las cifras del gremio asegurador, las primas representan solo 2,6% del PIB, encontrándonos por debajo del promedio de América Latina (3,1%) y de  países como Chile y Venezuela en donde la cifra asciende a 4,7% y 4% del PIB, respectivamente.   

Esta situación es preocupante, dado que nadie está exento de vivir una situación que ponga en riesgo su vida, su familia, o los bienes que ha conseguido con el trabajo de toda su vida.  Hoy el mercado ofrece diferentes alternativas para cubrirnos de este tipo de eventualidades, tanto simples como sofisticadas  o catastróficas. Hay desde los seguros de vida que son los que en caso de fallecimiento del titular se pagan a los beneficiarios indicados por él y los seguros de vida deudores que cubren el pago del crédito, evitando dejar deudas a familiares  en caso de fallecimiento. 

Así mismo, están las pólizas de incendio y terremoto que cubren los bienes inmuebles en caso de ocurrencia de estos desastres. Adicionalmente, hay en el mercado pólizas para asegurar todos los contenidos del hogar, a través de las cuales se aseguran los muebles, electrodomésticos, joyas y todas aquellas pertenencias que se tengan en la casa en caso de incendios, terremotos, temblores e incluso hurtos.

Además del aseguramiento de la vida misma, los bienes y enseres, muchas de estas pólizas ofrecen múltiples asistencias, entre las que se cuentan, cerrajería, plomería, electricidad, vidriería y algunos, incluso cubren gastos de hotel, de vigilancia, de mudanza y asistencia jurídica, psiquiátrica y médica, en los casos en los que se requiera. 

Así las cosas, creo que cada uno de nosotros debería hacer el ejercicio y pensar cuánto puede costar lo que hemos conseguido toda la vida, su propia vida o la de su familia y el costo de resarcir aquello puede perderse en algún momento frente a una pequeña inversión que le dé la tranquilidad ante la ocurrencia de eventos inesperados. 

Todos sabemos que los riesgos están ahí y que en cualquier momento puede suceder un evento que nos cambie la vida, es por esto que es bueno estar asegurados, no olvidemos que seguro mató a confianza.

Fuente: Larepublica.co