Cometer fraude con su seguro puede darle hasta 12 años de prisión

La compañía de aseguramiento, Liberty Seguros, analizó las principales modalidades que detectaron de estafa en sus pólizas, al tiempo que mostró resultados en la lucha contra este flagelo.

‘Hecha la ley, hecha la trampa’, se dice popularmente. Y es que a quién no se le ha pasado por la mente tomar ese atajo para hacer más corta la fila, invadir el carril en contravía y adelantarse en el trancón. Parecen acciones ‘inocentes’ y sin importancia. Pero lo cierto es que solo alimentan una cultura de la trampa y que se puede convertir en delito más adelante.

Hablamos de cuando se comete fraude y esto es algo que analizan y se toman en serio las compañías de seguros. Parece extraño escuchar casos de personas que toman seguros, chocan autos para que se vea como un accidente, o dejan que roben sus casas, con complicados planes para cobrar los seguros que compran. Lo cierto es que Liberty Seguros acaba de sacar los resultados de las acciones concretas en la implementación de los procesos de investigación y la cultura preventiva, las cuales hacen que menos del 1% de las reclamaciones sean fraudulentas

“En Liberty Seguros, gracias a la implementación de una cultura preventiva y mejora continua de los procesos de detección, control y prevención del fraude, se ha disminuido el porcentaje de reclamaciones fraudulentas a menos del 1%”, señaló la compañía.

Acciones concretas como la implementación de los procesos de investigación, los análisis de modalidades, la frecuencia y ubicación geográfica, los materiales probatorios, las auto auditorías y reinspecciones, así como la contratación de personal y proveedores especializados en prevención, hacen parte de las múltiples iniciativas por parte de Liberty Seguros para contrarrestar las diversas modalidades de fraude en los seguros.

De acuerdo con la información suministrada por la aseguradora norteamericana, los fraudes más comunes y recurrentes en el sector, se presentan de manera externa y tienden a ser gestados por bandas criminales con el objetivo de lucrarse ilícitamente en ramos como SOAT, automóviles y generales.

“Blindamos a la compañía teniendo como estandarte, una política de cero tolerancia y prevención, que nos ha permitido identificar plenamente las diversas modalidades de fraude en nuestro país. Las reclamaciones fraudulentas más frecuentes se hacen a través de pólizas prestadas, declaran eventos inexistentes, reclaman elementos que no se encontraban en el lugar del siniestro o que están sobre valorados”, comenta César Rodríguez, Vicepresidente de Indemnizaciones de Liberty Seguros.

Según los datos brindados por la aseguradora, la labor de detección e identificación de los fraudes inicia con cada una de las líneas, quienes establecen en primera instancia, las posibles señales de alerta que existen en el caso referente a la comisión de un fraude, luego continúa el análisis por parte del personal de investigaciones de la gerencia de control y calidad, quienes establecen la veracidad del siniestro o la necesidad de incluir una investigación externa (labor desarrollada por proveedores expertos contratados por la compañía para adelantar las verificaciones en campo) con base en la instrucción emitida por los informes que entrega control y calidad.

Casos de modalidad de fraude

Una de las modalidades de fraude se puede ejemplificar así:  una persona sufre una fractura ósea debido a un accidente común. Por la ausencia de afiliación a una EPS, la persona se presenta a una IPS con la póliza SOAT de un amigo. Allí, indica que sufrió un accidente de tránsito en el vehículo asegurado. La clínica presta la atención respectiva partiendo de la buena fe de la persona. Posteriormente, realiza el cobro a la aseguradora.

Los investigadores de Liberty recopilan la información, en conjunto con el investigador de la IPS, quien después realiza contacto con el tomador de la póliza y víctima del hecho, a quienes se les realiza una entrevista. Finalmente, se realiza la verificación con las autoridades competentes y se realiza una visita al lugar del presunto accidente, en el cual se valida a través de labores de vecindario la veracidad del hecho.

Otro caso de modalidad de fraude se presentó en una vivienda asegurada con póliza de hogar es asaltada en ausencia de sus residentes. Cuando el asegurado presenta reclamación a la compañía presentando inventario de los elementos hurtados, aprovechando el suceso, procede al cobro de joyas de fantasía como joyería de oro. Al revisar las grabaciones de sistemas de circuito cerrado de televisión, inspección de la vivienda y entrevista con los afectados, los investigadores notan el fraude.

“Los entes reguladores apoyan a las compañías a través de la recopilación de la información y socialización. Pero vemos necesario fortalecer los mecanismos de cooperación en el sector para trabajar de manera grupal en la prevención del fraude, compartiendo experiencias y buenas prácticas”, señala Rodríguez.

Si bien quienes intentan hacer fraude son una minoría, la compañía ha desarrollado una estructura robusta para prevenirlo y así blindarse para que sus efectos no perjudiquen a los asegurados.

La pena por cometer fraude

Entre los delitos que se cometen con mayor asiduidad dentro de la actividad aseguradora, con el propósito de obtener la correspondiente prestación económica, se encuentra la estafa, delito contra el patrimonio económico definido en el artículo 356 del Código Penal así: 

“El que induciendo o manteniendo a otro en error, por medio de artificios o engaños, obtenga provecho ilícito para sí o para un tercero con perjuicio ajeno, incurrirá en prisión de uno a diez años y multa de un mil a quinientos mil pesos (...)”.

Según la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, en sentencia del 22 de febrero de 1972, ha precisado los siguientes elementos como estructurales del delito de estafa:

“(…) a) Despliegue de un artificio o engaño dirigido a suscitar error en la víctima;

b) Error o juicio falso de quien sufre el engaño

c) Obtención, por ese medio, de un provecho ilícito;

d) Perjuicio correlativo de otro, y

e) Sucesión causal entre el artificio o engaño y el error, y entre éste y el provecho

injusto que refluye en daño patrimonial ajeno (...)”.

En el sector asegurador usualmente se le llama fraude, como quiera que el mismo se define como “engaño, abuso y maniobra inescrupulosa”. Para este tipo de delitos, una persona puede ir a la cárcel entre 5 y 12 años.

Fuente: finanzaspersonales.com.co